La
manipulación genética
parte de tres supuestos fundamentales: 1- El tener el conocimiento para hacerlo ya justifica su utilidad.
No es cierto. La verdad es que bajo ese concepto la mente humana ha creado
máquinas de torturar o bombas atómicas. Y es que no todo lo
que podemos hacer debe hacerse. Alguien se sienta a pensar, usando todos
los conocimientos de la física, todo el potencial posible de la mente
humana, para que una bala rompa mejor el hueso…
2- Somos seres superiores que podemos alterar el orden natural de las
cosas.
Tampoco es cierto. Estamos tan convencidos de ello que cada vez que hablamos
del cosmos usamos el verbo conquistar… La Conquista del Universo como
fin último. La verdad es que somos seres humanos jugando a dioses. “A” tarde
o temprano evoluciona a “B”. ¿En que va a evolucionar ese “A+” que
hemos creado? ¿En “B+”? ¿En “X”,”Y” o “Z”?
No podemos saberlo aunque digamos lo contrario. Prueba de ello es lo del calentamiento
global, que no es sino la consecuencia de no medir consecuencias. Ahora vamos
a evitar el incremento de los huracanes manipulando las altas y bajas presiones
en la atmósfera. Así como dos mentiras no hacen una verdad, dos
errores no hacen una acción acertada. La manipulación genética
está condenada a traer el mismo tipo de remiendos disparatados.
3-
La manipulación genética
es para el beneficio de La Humanidad.
Falso. Detrás de ella hay enormes intereses mercantiles. Crear
un corazón “de repuesto” no es la solución
ante la gran cantidad de infartos producidos por el alto consumo de colesterol
(por citar un ejemplo). Caminamos mal, respiramos peor, nuestra sexualidad
no fluye sanamente, nos arropa la angustia y nuestra alimentación
no nutre y nos roba años de vida… pero no ponemos solución
a todo ello. Más bien esperamos que mega empresas desarrollen
la biomedicina y creen “repuestos” para todo. El negocio
del nuevo milenio. Paradójicamente, hay productos nutritivos,
con texturas y sabores similares a los cárnicos, hechos a base
de soja, sin colesterol (por ceñirnos a nuestro ejemplo), que
no logran entrar masivamente en un mercado ya establecido, dominado por
cierto tipo de intereses. Es un ejercicio de ingenuidad ignorar todo
esto. Y es absurdo buscar soluciones más allá del orden
natural de las cosas porque nosotros también somos la Naturaleza… no
sus amos, no sus creadores… somos la Naturaleza misma y mientras
más nos alejamos de nuestro origen más se complican las
cosas.
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